Saluda de la Alcaldesa

VALLADA, DESCONOCIDA

 

 

No sé si eres de Vallada o no. Si has accedido a esta web es porque te interesas por este pueblo y, por consiguiente, ya eres de aquí y disfrutas de la condición de valladina o valladino. Por tanto, la más cordial bienvenida en nombre de todos los habitantes de esta ciudad.

 

Tanto esta web, como el rico patrimonio natural,  nuestra cultura y  nuestro pueblo, estamos a tu disposición para hacer de ese contacto, una experiencia satisfactoria y provechosa.

 

Tú, vosotros, ya formáis parte de Vallada porque nuestra voluntad es, acompañarte, informarte y, ¿por qué no?, pedirte que nos ayudes en nuestro afán por mejorar este pequeño rincón.

 

¿Qué deciros de Vallada? Si lo que veis es encantador, quizá sea lo que no se ve a simple vista el gran tesoro de este pueblo. Me atrevería a afirmar que ni los mismos habitantes del pueblo somos conscientes de lo que tenemos. Merece la pena perderse por las calles, por los caminos, por la gente y hurgar suavemente... Vuestros sentidos se llenarán de cantos de pájaros, de mil olores a hierbas de la Serra Grossa, en rincones sorprendentes y aislados como si regresáramos a un pasado demasiado olvidado. ¿Me acompañáis por Vallada? No os arrepentiréis.

 

Inmediatamente surgirá  la tradición centenaria del trabajo del mimbre. Las cestas y capazos valladinos han llenado el mundo de una artesanía de calidad reconocida en certámenes nacionales. Todavía podemos encontrar algún que otro ejemplar original perteneciente a la época de la artesanía valladina más clásica. Para el pueblo ha representado la época de esplendor, a lo largo del siglo XX.

 

Vallada ha sido un pueblo de la Serra Grossa, y ésta ha marcado nuestro carácter: hemos tenido que enfrentarnos a la montaña para lograr sobrevivir durante los tiempos más duros del siglo pasado. Carboneros de hornos de carbón, leñadores de gavillas para los hornos de cerámica de Manises, pastores de cabras blancas, labradores de haz y azada... De la sierra y de nuestros antepasados ​​hemos heredado el hambre por el trabajo bien hecho, la creatividad para sacar de donde parece que no hay, el esfuerzo y la humildad.

 

Porque todo esto no se ve, pero se siente, se nota, se habla de ello. Dad un paseo por el casco antiguo y podréis contemplar  poleas, azoteas, ventanas, algún callejón, escaleras que parecen desear ascender  hacia el castillo, el rumor del agua de las fuentes, el canto de las campanas, el museo de siglos y siglos ...

 

De los paisajes valladinos solo aseguraros que os sorprenderán: el Paraje de las Ermitas, el río Cáñoles, el Tossal, el barranco de Terrassos, el Castillo, el Campello, la Saladella LLarga, Boquella... ¿Por qué no descender hasta Els Sumidors, referencia mundial en espeleología? Itinerarios a pie o en bici que os sumergirán en un mar de naturaleza que a primera vista parecía inexistente.

 

Para un recorrido como debe ser, uno debe aprovisionarse con una buena paella, unos gaspatxos, arròs amb fesols i naps (arroz con judías y nabos), una cazuela de arroz al horno, una coca salada, unos rosegonets de almendra, un trocito de brazo de gitano y tantos otros manjares de la zona.  ¡Ah! No os olvidéis de la artesanía: mimbre, cerveza y aceite han alcanzado una calidad envidiable.

 

Y si os acercáis en la segunda quincena de agosto, entraréis en unas fiestas patronales con sabor a toda la vida, toros embolados y en cuerda, danzas, procesiones espectaculares y emotivas. Los Moros y Cristianos ocupan el segundo fin de semana de septiembre, con una entrada impresionante.

 

Pensaréis que es pasión. Es cierto. Vallada apasiona cuando la conoces. ¡Atrévete!

 

¡¡¡¡Sed muy bienvenidas y bienvenidos !!!!

 

Mª José Tortosa, Alcaldesa de Vallada

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