Alcaldes que dejaron un agujero (Fuente: LEVANTE 16/02/12)
A todo gobierno le gusta sacar a la palestra las miserias de su predecesor. Pero cuando la deuda que hereda un ejecutivo entrante de los anteriores gestores supera al presupuesto municipal y pone al ayuntamiento al borde del abismo, la transparencia se convierte en un acto obligado. Las nuevas administraciones de Albaida, Navarrés y Vallada se han agilizado en airear puertas y ventanas para detallar la cuantía del "agujero" que se han encontrado en las cuentas al entrar a gobernar. Las tres poblaciones tienen en común algo más: quienes ostentaron la vara de mando en la pasada legislatura renunciaron a seguir como regidores rasos tras ser vencidos en las urnas y decidieron abandonar la política municipal.
Los 24 años de Fernando Giner al frente de la corporación de Vallada dejaron tras de sí una deuda de 24 millones de euros, uno por cada año de gobierno, según ha revelado el nuevo ejecutivo (PSOE-AIPV). La mayor parte (20 millones) corresponde al fatal desenlace del malogrado parque logístico de Valpark, que ha terminado paralizado y en los tribunales. El resto son créditos sin pagar y facturas pendientes de cobro. Los nuevos gestores han emprendido un plan de ahorro, recurriendo de nuevo al endeudamiento bancario y ejecutado varios ajustes presupuestarios.
Un caso similar se vive en Navarrés. El socialista Vicente Huesca se fue después de haber incrementado un 500 % la deuda bancaria de la localidad durante los cuatro años que gobernó, según ha revelado el nuevo gobierno del PP, que asume ahora un endeudamiento de unos 6 millones de euros, entre préstamos pendientes y recibos sin pagar, cifra que el PSOE rebaja y asegura que el 90 % es a su vez herencia de los anteriores gestores del PP.
En Albaida, la administración entrante ha tenido que pedir auxilio al Estado y a la Generalitat para hacer frente al "agujero" de 17,4 millones de euros, descubierto a raíz de la auditoría contable efectuada por una empresa. El nuevo ejecutivo estudia demandar responsabilidades penales a la gestión de Juan José Beneyto (PP) durante los ocho años que gobernó en el municipio. Temen una quiebra si las administraciones no intervienen.
Pero no todas las herencias son envenenadas. Vicent Huet (PP) ha entrado a gobernar en Barxeta con un dulce superávit proveniente de la época de su predecesor. El ayuntamiento dispone ahora de 195.000 euros para invertir y o de endeudamiento bancario. Una situación que muy pocos saborean en plena crisis. Y eso que Vicent Antoni Giner mandó durante 20 años, al frente de Esquerra Unida. Quien no dispone de inversiones en 2012 es Ontinyent, con una deuda de 23 millones y 25 de presupuesto. La tijera se antoja ahora como única receta contra el abismo.
